Mostrando entradas con la etiqueta III. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta III. Mostrar todas las entradas

el jugo oscuro de la zarzamora escurriéndose en la boca hablo con la señora del espejo le cuento del ala de mariposa que encontré bajo la piedra y ella ríe con sus labios violáceos su vestido verde la mano hacia atrás se alimenta de polen igual que las abejas o de los frutos rojos del ligustro quiere que vaya más allá del reino al otro lado de la calle una ofrenda de frutos y bolillas del paraíso para permitirme el paso

el jardín delante de la casa el silencio de la siesta en un pueblo de provincias

lleva a su madre de la mano hacia el jardín arrodilladas frente a la telaraña ves esas mosquitas están vivas dice cómo hacemos después se queda sola ante la invención del nudo

les adivina los labios susurran historias de fantasmas una lechuza agita las ramas del abedul mientras cae la tarde

jugo dulce que el viento trae a la casa un colibrí entre las grosellas y bajo la corteza una hilera de hormigas dibuja la fugacidad como quien dice no

un tazón de lluvia el suave alcanfor de la tarde y una corteza seca asisten a la última floración del cactus

navío o deslumbre una hormiga en viaje el mantel tendido sobre el pasto

las palmas sobre la tierra verde estambres que propician la memoria del mar una mariposa posada en su sombra anuncia la llegada del rey colibrí

agua que cesa sobre los techos ojos untados con almizcle un arpegio antiguo crece entre las adelfas

a meri siempre le brillan los ojos como si acabara de llorar mira con asombro como su gata briqueta a través de la ventana meri cose porque la abuela cose telas a lunares festones parches con hilos de color cuando la abuela llama desde la pampa hay debajo de sus párpados dos hojas de gomero lustradas por la lluvia cuando meri llama desde buenos aires chila vuelve a verla sentada en un banquito de madera vistiendo a la muñeca con un retazo de pañolenci azul